Verdades y mentiras de los efectos del alcohol en el corazón

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El alcohol es, junto al tabaco, una sustancia que no por estar muy arraigada en la sociedad deja de tener graves efectos en la salud del organismo. Tanto en bebidas fermentadas como en las destiladas, el alcohol presente en estos líquidos cuenta con varias amenazas para el corazón y otros órganos.

Durante muchos años se ha mantenido la creencia de que el alcohol proporciona beneficios cardíacos, pues se aseguraba que el aumento de la circulación eleva la irrigación de las zonas del corazón a las que habitualmente llega menos sangre. Sin embargo, el aumento de la frecuencia no hace sino mandar más sangre a las áreas que no lo necesitan, mientras que los puntos con circulación deficiente siguen en la misma situación, así que este es un bulo divulgado ampliamente que se debe desterrar.

Este desbarajuste en la presión puede acabar generando en insuficiencias cardíacas, puesto que genera tensiones en las arterias, que incluso pueden llevar a que se rompan o se dañen. Otra de sus consecuencias negativas es la miocardiopatía dilatada, a través de la cual el corazón se contrae y se reduce la intensidad de bombeo, que trae consigo síntomas de insuficiencia cardíaca.

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Las irregularidades cardíacas derivadas de esta clase de bebidas acaban teniendo efectos a largo plazo, puesto que van degenerando la salud del corazón. Otro de los resultados del excesivo consumo de alcohol es que contribuye a la producción de los triglicéridos, unas grasas en la sangre que se van instalando en las arterias del corazón y obstruyen su adecuada actividad hasta el punto de significar arritmias, insuficiencias o dolores torácicos.

A mayores de estas repercusiones del corazón, el alcohol favorece las probabilidades de aparición de varios tipos de cánceres, como hígado, estómago, boca o mama. A su vez, se multiplica el riesgo de sufrir un trastorno hepático tan grave como es la cirrosis, de ahí que la moderación sea crucial para evitar los efectos negativos de esta clase de bebidas.

Los puntos positivos del alcohol

Antes de mostrar alguno de los aspectos beneficiosos de las bebidas alcohólicas hay que destacar que un médico no va a recomendar nunca consumirlas para un determinado propósito, ya que hay muchas otras maneras de proteger y cuidar del corazón. No obstante, el consumo de una dosis moderada diaria en las mujeres y dos en el caso de los hombres conlleva las siguientes consecuencias.

En el propio sistema cardiovascular, la ingesta moderada de alcohol aumenta las lipoproteínas de alta densidad (HDL), más conocidas como “colesterol bueno”, que ayuda a transportar y reducir los índices sobrantes de colesterol en sangre, que puede provocar obstrucciones circulatorias. Ya que el alcohol también actúa de anticoagulante, puede servir para que no se formen coágulos en los vasos sanguíneos, masas de sustancias grasas que impiden la correcta circulación de la sangre por estos canales y propician los incidentes cardíacos.

A pesar de estos beneficios derivados del consumo diario, lo recomendado es evitar el alcohol al menos dos o tres días semanales, ya que tomarlo a diario, por mucho que sea en dosis pequeñas, puede acabar derivando en adicción y alcoholismo. Hacer un parón en el consumo de estas bebidas también es una buena manera de controlar al alcohol, ya que abandonar la bebida provoca que paulatinamente el funcionamiento cardíaco vuelva a estándares comunes y que el alcohol no nos controle a nosotros: el corazón latirá más feliz.

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