Castilla y León

Castilla y León dispone de unos 700 desfibriladores y 33.000 personas con licencia de uso

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En España son siete las Comunidades Autónomas que disponen de una normativa propia en cardioprotección y obligatoriedad de disponer de desfibriladores. Entre ellas no se encuentra Castilla y León, cuya legislación no obliga a que determinados espacios públicos instalen estos sistemas de cuidado cardíaco a pesar de ser la tercera región más envejecida de España.

La Junta de Castilla y León es la responsable de controlar el registro de los desfibriladores externos semiautomáticos (DESA) de la Comunidad y ha emitido, tal y como recoge la agencia Europa Press. Los datos proceden de finales del año 2017 y computan 699 de estos dispositivos entre las nueve provincias, así como 25 desfibriladores en vehículos de transporte no sanitario, así como otros diez equipos en empresas con sede social no castellana y leonesa.

La provincia que está cardioprotegida por mayor número de desfibriladores es la burgalesa, con 188 unidades, seguida por los 125 de Valladolid. Los 85 de León siguen una lista en la que no se supera la centena: Segovia (64), Salamanca (60), Soria (49), Palencia (40), Zamora (36) y los 27 de Ávila.

Formación en cardioprotección en Castilla y León

El Decreto 9/2008 de 31 de enero publicado por la Junta de Castilla y León es el que determina cómo se realiza la formación en Soporte Vital Básico (SVB) y en el uso de los desfibriladores. Esta legislación establece que las autorizaciones para el uso del DESA por parte de personal no sanitario caducan a los dos años de expedirse, algo que contrasta con las pautas de la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana, que permiten libremente el uso del dispositivo para cualquier persona.

Castilla y León

Hasta finales de 2017, pues, se han otorgado 32.886 castellanos y leoneses y a 467 no residentes, un total que supera los 33.000 permisos. No obstante, no todos ellos estarán en activo debido a las mencionadas exigencias de renovación cada dos años. En esta ocasión es Valladolid la provincia con más licencias -7.869-, por delante de las 5.549 de Burgos y las 4.820 de León. Segovia (2.639), Palencia (2.634), Soria (2.474), Ávila (1.553) y Zamora (1.440) cierran las autorizaciones emitidas en Castilla y León.

La Fundación Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud de Castilla y León (IECSCYL), por su parte, es una de las entidades formadoras en RCP que a más personas ha instruido en estos conocimientos desde 2008, unas 9.000, aunque no todas ellas siguen autorizadas para el empleo del DESA dada la caducidad del permiso a los dos años de emitirse.

El IECSCYL, por su parte, presta anualmente unos 160 cursos de soporte y uso del desfibrilador, con ocho alumnos por sesión, de modo que instruye cada año a unas 1.200 personas. Asimismo, desde esta entidad se realizan también cursos para los instructores, cifra que ya alcanza a 150 personas en Castilla y León.

Las particularidades de esta normativa, que no permite el libre uso del desfibrilador por cualquier persona ante casos de emergencias cardíacas, supone una traba para la eficacia de la reacción contra paradas cardíacas, ya que tampoco obliga a que grandes espacios públicos se equipen con uno de estos dispositivos.

No obstante, a pesar de este obstáculo hacia el avance de la cardioprotección, los aproximadamente 700 desfibriladores y 33.000 personas capacitadas en SVB y RCP facilitan que se atiendan con rapidez posibles paradas cardíacas en la región. Un aumento del compromiso de las entidades públicas y privadas posibilitaría una mayor tasa de atención ante esta clase de eventos cardiovasculares.

Desfibrilador.com
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