Madrid

El Día Mundial de la Salud y su corazón

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Cada día 7 de abril se celebra internacionalmente el Día Mundial de la Salud, un recordatorio que también intenta prolongar este recuerdo a los restantes 364 días del año, puesto que la salud requiere un compromiso regular y no puntual. Dentro del complejo engranaje que es el cuerpo humano y de los múltiples factores que se deben cuidar para su bienestar completo, el corazón es una de las partes que más dedicación cotidiana merece y demanda.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece unos datos que reflejan cómo el entorno cardíaco puede verse afectado por múltiples enfermedades tanto de origen genético como propiciadas por unos hábitos de vida inadecuados y perjudiciales para su funcionamiento. A continuación se destacan los principales registros que se ofrecen desde la OMS para insistir en la importancia de un adecuado cuidado cardíaco como forma de prevención y actuación ante estas irregularidades.

  • Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte globalmente en todos los niveles de desarrollo de los países, puesto que son un mal que afecta a millones de personas y no tiene un foco particular de actuación.
  • Esta clase de trastornos sanitarios podrían reducirse notablemente si se eliminaran los distintos factores de riesgo que repercuten negativamente sobre el corazón y su salud.
  • El consumo de alcohol o tabaco, la expansión del sedentarismo, la proliferación de la comida rápida y los malos hábitos alimenticios o la inactividad son conductas cuyas repercusiones sobre el estado del corazón son particularmente perjudiciales.
  • Las estimaciones de fallecimientos anuales rondan los 18 millones de personas, prácticamente un tercio de todas las defunciones que se producen. Unos 7,5 millones se corresponden a distintas cardiopatías coronarias, mientras que unos 6,7 se deben a los accidentes cerebrocardiovasculares.
  • La prevención y la detección temprana de posibles irregularidades cardíacas permite actuar con mayor solvencia sobre el factor de riesgo. La diabetes, la hipertensión arterial u otras enfermedades cardiovasculares tienen unos efectos que se pueden paliar o reducir en caso de detectarlos a tiempo y aplicar el tratamiento adecuado.

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Las principales amenazas de la salud cardíaca

  • Unos 425 millones de personas sufren diabetes en el plano internacional, una cantidad que está creciendo entre la población adulta y que va camino de doblarse con respecto a las tres últimas décadas. Las personas diabéticas son más propensas a padecer alguna clase de afección cardíaca.
  • Los valores de colesterol se calculan en miligramos por decilitro de sangre. Los índices más adecuados no llegan a los 200 mg/dl, mientras que situarse entre los 200 y los 240 es señal de hipercolesterolemia y de tener el colesterol medio-alto. Superar los 240 mg/dl es particularmente preocupante, ya que multiplica las probabilidades de sufrir algún accidente en la salud del corazón.
  • De cada 1.000 nacimientos, ocho bebés tienen alguna cardiopatía congénita. Estos trastornos cardíacos no siempre implican repercusiones negativas para su salud, sino que pueden ser inocentes y no afectar a su vida ordinaria.
  • En caso de paro cardíaco, la intervención en los primeros minutos con un desfibrilador y la aplicación de un adecuado protocolo RCP incrementan notablemente las probabilidades de supervivencia del afectado.

Los hábitos de vida saludable, por su parte, son acciones cotidianas que no son difíciles de llevar a cabo ni suponen un esfuerzo intenso, sino que dependen fundamentalmente de la voluntad y el compromiso de cada persona. Algo tan sencillo como alimentarse de forma saludable y moverse un poco cada día sirven para que el corazón pueda seguir latiendo con garantías mucho tiempo más.

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