Cardiopatías congénitas, ¿qué son?

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El día 14 de febrero no es importante para el corazón solamente por San Valentín y sus amorosas intenciones, sino porque se conmemora el día mundial de las cardiopatías congénitas, que reivindica cómo estos defectos cardíacos afectan a millones de personas desde su nacimiento. La información es fundamental para saber los factores de riesgo y qué repercusiones tiene en los afectados.

Según señala la Fundación Española del Corazón, aproximadamente ocho de cada 1.000 niños nacen con alguno de los tipos de cardiopatías congénitas que pueden aparecer en el entorno cardiovascular. Dada la complejidad del corazón, estas anomalías pueden tener características muy distintas, si bien tienden a agruparse en tres bloques fundamentales:

  • Cortocircuitos izquierda-derecha: esta clase de trastorno incide en las estructuras cardíacas que separan la circulación sistémica de la pulmonar, que conlleva el movimiento de sangre de la primera a la segunda. Dentro de esta clase de dolencias se encuentra la comunicación interauricular e interventicular o el ductus arterioso persistente.
  • Cardiopatías congénitas cianóticas: por su parte, estas malformaciones imposibilitan que la sangre que llega a los tejidos celulares esté adecuadamente oxigenada y propician la aparición de irregularidades cardíacas como la tetralogía de Fallot, la anomalía de Ebstein o la transposición de grandes vasos.
  • Lesiones obstructivas: este defecto de nacimiento traban la salida de sangre de las cavidades del corazón, como es el caso de la estenosis aórtica y pulmonar y la coartación aórtica.

 

Detección de las cardiopatías congénitas

Estos problemas presentes en el corazón son el defecto de nacimiento que causa más muertes en el primer año de vida del bebé, y es la anomalía congénita más frecuente. Los factores de riesgo que suelen ser más habituales en la aparición de cardiopatías congénitas, aunque estas también pueden aparecer sin que haya ninguna de estas situaciones, son el alcoholismo materno durante el embarazo, el consumo de drogas, padecer la rubeola durante la gestación, la toma de fármacos sin receta o en proporciones inadecuadas y la diabetes materna. A su vez, que los progenitores o hermanos del recién nacido tengan algún trastorno cardíaco son también señales que se deben tener en cuenta.

Las cardiopatías cardíacas no siempre se aprecian durante la infancia, ya que las más suaves pueden pasar desapercibidas, aunque la forma de percibir estos problemas en el corazón son síntomas como insuficiencias, soplos o arritmias. Una visita médica o a un cardiólogo puede contribuir a encontrar cualquiera de estos defectos y ayudar a convivir con ellos y saber cómo gestionarlos.

Una tendencia habitual es creer que todos los soplos cardíacos provienen de algunas de las cardiopatías congénitas, si bien es una creencia errónea. Los conocidos como soplos inocentes o funcionales no tienen ningún significado negativo relacionado, sino que aparecen en cualquier corazón.

Si la anomalía se ha detectado y requiere tratamiento, que no siempre es el caso, la intervención suele ser quirúrgica. Habitualmente basta con una operación, pero en los trastornos más complejos pueden incluso hacerse necesario operar en más ocasiones. Según los registros, más del 80% de los niños afectados sobreviven hasta la edad adulta, y para ello es indispensable un diagnóstico rápido y un tratamiento eficaz, apoyados por las nuevas soluciones médicas y los avances en materia de cardiopatías congénitas.

 

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