El crecimiento del corazón en el feto

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Uno de los momentos más ilusionantes durante un embarazo llega cuando se arrima el oído al vientre materno en busca de detectar los primeros latidos de la criatura que se está gestando. Los futuros papás ven en este momento la confirmación de que su futuro hijo está creciendo y que ya queda menos para el deseado nacimiento.

Las ecografías, que detectan el embarazo y muestran su progresivo desarrollo, sirven también para percibir las primeras palpitaciones cardíacas del feto, si bien estas no llegan hasta que ya han trascurrido algunas semanas de la gestación. De hecho, el corazón tarda unas cinco semanas en comenzar a formarse, y es porque en el centro del embrión se produce un abultamiento y, junto a los primeros vasos sanguíneos, pasará a ser el músculo cardíaco y su posterior aparato cardiovascular.

A partir de este momento, el corazón tarda aproximadamente una semana más en latir regularmente, aunque el ultrasonido temprano aún no lo detecte, puesto que el embrión es muy pequeño y apenas mide un centímetro. No obstante, las ecografías permiten ver, pero no escuchar, estos latidos en los monitores. Es a la décima semana de embarazo cuando por fin estas pulsaciones se aprecian al oído.

Las nuevas tecnologías sanitarias al servicio de la ginecología han permitido que a través de la llamada ecografía doppler se puedan amplificar los sonidos del vientre materno, de modo que cuando se está llegando al tercer mes de gestación, un tercio del proceso total, se oiga al fin el latido fetal. Puede que lo más sorprendente sea percibir la velocidad con la que el incipiente corazón comienza a funcionar, pues alcanza entre 120 y 160 pulsaciones por minuto.

Esta ecografía, por su parte, es muy útil también para detectar hipotéticos problemas cardíacos presentes desde el embarazo gracias a la observación del flujo sanguíneo. A su vez, el médico puede conocer si hay uno o varios fetos en el vientre materno a partir del ritmo de estas pulsaciones. De todos modos, esta práctica no es plenamente fiable, toda vez los ultrasonidos pueden provocar que un único latido se oiga dos veces y dé lugar al pensamiento equivocado de que no viene solamente un bebé.

Errores de cálculo con el feto

Las apreciaciones que se realizan sobre las semanas a partir de las cuales el feto comienza a desarrollar su corazón y este inicia su funcionamiento no son siempre exactas. Llegar a alguna de las etapas antes mencionadas y no escuchar el corazón del feto como se esperaba no es motivo para preocuparse, sino que probablemente sea fruto de un error a la hora de señalar el día en el que se produjo el embarazo.

A su vez, la posición en la que se encuentre la criatura o incluso la capa de grasa de la madre pueden dificultar que en esas primeras semanas de desarrollo fetal se escuche óptimamente el latir cardíaco. El paso de los meses provoca que hacia la semana 18-20 de gestación un simple estetoscopio valga para apreciar las pulsaciones, y a partir de entonces y hasta el final del embarazo cualquier persona que aproxime su oído al vientre de la madre podría escuchar estos primeros latidos, aunque no siempre se consigue porque no es fácil encontrar la posición perfecta para escucharlo.

El seguimiento del pulso cardíaco en el feto no solo es un momentos especial para sus progenitores, sino que también indica si el futuro bebé acarrea alguna complicación cardiovascular. La prevención temprana es indispensable para poder reaccionar lo antes posible y garantizar que el feto se desarrolle y tenga una vida sana.

 

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