paro cardiaco en deportistas

Causas y síntomas de un paro cardiaco en deportistas

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En los últimos años ha habido un auge por adoptar hábitos de vida más saludables, la sociedad está más concienciada de la necesidad de tener una alimentación equilibrada y practicar deporte de manera habitual. Sin embargo, esta fiebre atlética ha llevado en ocasiones a poner en riesgo nuestra salud. En concreto, los infartos y paros cardiacos son cada vez más frecuentes en pruebas deportivas, aunque suponen un porcentaje insignificante si tenemos en cuenta el total de deportistas que participan en este tipo de eventos. Los datos actuales estiman que aproximadamente 2 de cada 100.000 atletas entre las edades de 12 y 35 años sufren una parada cardiaca cada año, la incidencia no es alta pero tampoco se trata de un dato despreciable.

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Según Patricio Arroyo,  director de Pedagogía en Educación Física, Universidad San Sebastián, existen varios factores que podrían provocar un infarto al miocardio y/o un paro cardiorespiratorio en las personas, pero dentro de las más comunes se encuentran los antecedentes hereditarios y las malformaciones congénitas. En el caso de los deportistas no se puede determinar que tengan más riesgo de sufrir un paro cardiaco, todo lo contrario, pero sí un mal entrenamiento o preparación inadecuada de cara a una prueba deportiva pueden ser perjudiciales. Un buen reconocimiento médico que incluya una exploración general y cardiovascular, junto a un electrocardiograma es el primer paso para detectar posibles peligros, más adelante se aconseja hacer una prueba de esfuerzo monitorizada para conocer el comportamiento cardiaco durante el esfuerzo.

Síntomas de un paro cardiaco

Los síntomas de un infarto o de un paro cardíaco comienzan habitualmente en forma de dolores en el pecho, especialmente en la zona central o izquierda, una tensión que genera opresión y dolores. Las indigestiones se deben a una sensación de molestia constante, mientras que se también se producen presiones incómodas que empiezan en el pecho y llegan a la espalda, el cuello, los hombros o los brazos.

A su vez, otra señal de que se trata de un paro cardíaco es sufrir mareos y vahídos, así como sudores fríos. También puede traducirse en sudoración excesiva en momentos poco habituales y la sensación de sufrir arritmias e irregularidades en el latido cardíaco. La fatiga y la sensación de debilidad acompañan a menudo estos síntomas, que en caso de coincidir son una señal que se ha de tener en cuenta para poder prevenir un accidente cardíaco.

De este modo, un paro cardíaco puede ocurrir en casi cualquier momento y lugar, de ahí la necesidad de disponer de desfibriladores y formación para reaccionar lo antes posible ante uno de estos sucesos. En ese caso, es primordial llamar inmediatamente a los servicios de emergencia y aplicar protocolos RCP para tratar de revertir los efectos del accidente cardiovascular.

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